GUILLERMO McGILL
 ‘Aprende el cajón flamenco’ y ‘Practica el cajón flamenco’, por Flamenco-world
 AUDIOVISUALES DE GUILLERMO McGILL POR BULERÍAS Y TANGOS
 GUILLERMO McGILL, LA CONCIENCIA SOCIAL DEL JAZZ, por Tomajazz.com
 JAZZ Y FLAMENCO, TAN CERCA..., por Tomajazz.com
 GUILLERMO McGILL, por Klin producciones
 GUILLERMO McGILL, "procuro establecer el mayor número de lazos y de la mejor calidad posible con el público", por Distrito Jazz.com
 



‘Aprende el cajón flamenco’ y ‘Practica el cajón flamenco’, por Guillermo McGill. Especial

Curso intensivo de cajón flamenco... en casa

Martín Guijarro, octubre de 2004

Treinta años después de que Rubem Dantas lo importara de Perú, el cajón está totalmente asentado como un elemento básico del flamenco. Durante este tiempo ha ido encontrando su sitio entre la percusión natural de esta música, a medio camino entre la palma y el zapato. Y ahora el músico uruguayo Guillermo McGill y el musicólogo Faustino Núñez -autor del método didáctico ‘Comprende el flamenco’- unen sus conocimientos para presentar un método didáctico en dos DVD sobre el cajón flamenco. ‘Aprende el cajón flamenco’ y ‘Practica el cajón flamenco’ componen juntos un completo ‘curso’ para, desde un nivel básico, iniciar al alumno en el toque del cajón, ayudándolo a entender el compás flamenco y a aplicarlo a todos sus estilos. Si ‘Aprende el cajón flamenco’ contiene todo lo relacionado con la teoría, los rudimentos de percusión, los ejercicios y el compás; ‘Practica el cajón flamenco’ ofrece al alumno la posibilidad de incorporar su toque al repertorio interpretado por un cuadro en el que destacan la cantaora Eva Durán y la bailaora Ana Salazar. Todo ello presentado en español, inglés, francés, alemán y japonés, y utilizando ventajas de reproducción del DVD como la opción ‘ángulo’ para tener siempre a la vista un primer plano del protagonista: el cajón.


Guillermo McGill (frame de 'Aprende el cajón flamenco')

‘Aprende el cajón flamenco’

Antes de comenzar a ver el DVD ‘Aprende el cajón flamenco’ conviene echar un vistazo al libreto que lo acompaña para esclarecer la estructura y sacarle el mayor partido. En más de cincuenta páginas traducidas a español, inglés, francés, alemán y japonés, se explica el contenido del DVD. Para empezar, hay una breve historia del cajón desde su origen peruano a la incorporación al flamenco. Seguidamente, está la ‘Guía de apoyo al DVD’, en la que se dan explicaciones musicales adicionales de cada uno de los episodios referidos a la ‘técnica’ del cajón: sonidos, rudimentos, ejercicios... También se incorporan textos relativos al intenso apartado ‘El compás flamenco en el cajón’. Están recogidos, además, las biografías de los artistas que participan. Y, al final, un apéndice con la transcripción sobre el pentagrama -en cifra y solfeo- de los ejercicios. Asimismo, hay un anexo con discografía recomendada por el papel que en ellos juega el cajón, y donde están, entre otros discos, joyas como ‘Sólo quiero caminar de Paco de Lucía o ‘Tauromagia’ de Manolo Sanlúcar.

La forma ideal de visualizar el DVD es sentado sobre un cajón con el mando a distancia a mano y la pantalla enfrente. Casualmente, Guillermo McGill es zurdo, con lo cual los diestros tienen la ventaja de que la pantalla será como un espejo. Replicar los movimientos resulta así muy fácil. Una vez asumidas las bases (postura, posición de las manos, sonidos, formas de tocar...), llega el momento de ejercer. El método presenta hasta trece tipos de ‘rudimentos’, ejercicios técnicos fundamentales de percusión que pueden ejercitarse a la velocidad deseada y con tantas repeticiones como sean precisas. Los ocho capítulos de ejercicios que se presentan seguidamente ya buscan animar al alumno a combinar los rudimentos, con una dificultad creciente.

Los percusionistas ya experimentados casi pueden saltar directamente al capítulo ‘Aprende el compás flamenco en el cajón’, cuyo objetivo es hacer que el alumno aplique los conocimientos de percusión adquiridos al compás y las peculiaridades musicales de cada ‘palo’ o estilo del flamenco. Se presentan tres bloques: estilos de compás binario (tangos, tientos, farruca, garrotín...), estilos de compás ternario (fandangos, sevillanas, jaleos...) y estilos de compás de amalgama (soleá, seguiriyas, alegrías, bulerías...). Y cada uno de ellos se compone de una explicación teórica -sobre partitura y con explicación de voz en off-, un desglose de estilos con explicación teórica y aplicación práctica, más ejercicios. Como ayuda, siempre se dicta el compás de viva voz (ejemplo: 1-2-3 1-2-3 1-2 1-2 1-2) al tiempo que se visualizan los acentos sobre la partitura subtitulada. El repertorio de estudio es más que amplio y el análisis, profundo. Ya corresponde al alumno elegir el nivel de inmersión que desee. Para ampliar algo más sus conocimientos, también se incluye un apartado en el que se alude brevemente a otros instrumentos de percusión que se han aplicado al flamenco: la batería y la derbuka. Pero el aprendizaje de ambos requeriría curso aparte. Otros anexos del DVD son una entrevista al profesor y una rápida galería de músicos que destacan y han destacado en el cajón, entre otros.


Guillermo McGill (frame de 'Practica el cajón flamenco')


‘Practica el cajón flamenco’

El método de Guillermo McGill se complementa con el DVD ‘Practica el cajón flamenco’. Este audiovisual contiene un repertorio de siete estilos fundamentales del flamenco (bulerías, alegrías, bulerías por soleá, seguiriyas, tangos, tanguillos y rumba), ejecutados en directo por un cuadro flamenco de primera calidad formado por las cantaoras Eva Durán y La Tremendita, el guitarrista José Luis Ordóñez, la bailaora Ana Salazar y, por supuesto, Guillermo McGill al cajón. Todos vestidos con ropa de calle, que estamos en el local de ensayo. El objetivo es ofrecer al alumno la posibilidad de aplicar todos los conocimientos del DVD ‘Aprende el cajón flamenco’, al poderse integrar en un cuadro flamenco real. Para facilitar aún más el estudio, se ofrece la posibilidad de ‘ángulo’, es decir, elegir o bien el plano general, o bien el primer plano y plano detalle del cajón. Además, también se puede bajar el volumen del cajón de McGill para que el alumno inserte el suyo propio y compruebe el efecto sobre el conjunto. Así el ‘cajonero’ podrá probar la relación que en el flamenco en vivo desarrolla el cajón con la guitarra, con la propia percusión del baile, con el cante y hasta con las palmas. Ya el arte corre por cuenta de cada uno...

Galería de frames (pulsa sobre las imágenes para ver a mayor tamaño)


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AUDIOVISUALES DE GUILLERMO McGILL POR BULERÍAS Y TANGOS

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GUILLERMO McGILL, LA CONCIENCIA SOCIAL DEL JAZZ


©Javier Nombela

Pocas veces fue tan gratificante escuchar una “Oración”. Pues así es como ha bautizado su tercer trabajo en solitario de quien es, por méritos propios, uno de los grandes nombres de la percusión en España, el uruguayo Guillermo McGill, empleando este término para sintetizar las virtudes de un trabajo plagado de intérpretes de lujo que trasciende lo musical enlazando su incontestable discurso instrumental con un intenso trasfondo social en forma de homenaje a los Teólogos de la Liberación, un himno al espíritu humano lejos de dogmas y fanatismos. Pudimos disfrutar de su compañía en una conversación a tres que, como su último disco, va mucho más allá de una espléndida experiencia auditiva.

Coloquio con Guillermo McGill por Sergio Cabanillas, Enrique Farelo y Carlos Lara. 24 de Febrero de 2005, 17’00h., emisión en directo del programa “Universos Paralelos”, Onda Verde Madrid 107.9 FM.

Enrique: Estamos hablando de un disco que has llamado “Oración”, lo cual ya implica algo. Además la portada es lo suficientemente sugerente como para hablar del disco también. Si a esto añadimos que los anteriores se llamaban “Los sueños y el tiempo” y “Cielo”, la pregunta es clara, ¿qué tiene que ver esto con la espiritualidad y con qué tipo de espiritualidad?

Guillermo: Yo pretendo incluír la espiritualidad en todo lo que hago. En caso contrario, me parecería un trabajo incompleto. Opino que en la sociedad hoy en día se ofrecen demasiadas cosas carentes de ella, y eso no es inocuo, sino que conforma al público una manera de relacionarse con las cosas que no es real, sino dirigida, y todo lo que humildemente pueda hacer uno a favor de la vida y de la realidad, creo que está bien hecho.

Enrique: Espiritualidad ¿con respecto a qué creencias?

Guillermo: Bueno, lo primero que he decir, para aclarar el sentido del disco, es que está dedicado a los teólogos de la Liberación, que son personas que dedican su vida a la palabra de Cristo literalmente, con todas las consecuencias, enfrentándose al poder allí donde trabajan y al poder que les gobierna a ellos mismos, que es el Vaticano. En segundo lugar, yo no estoy bautizado, no es éste un asunto de fanatismo religioso, es reivindicar un proyecto de sociedad que tiene mucho que ver con muchas cosas, entre otras con el “Paleocristianismo”.

Enrique: Entonces, podrías definirte como cristiano no católico.

Guillermo: Puede ser, sí. Si esto incluye otras cosas, otras filosofías; lo mismo podría decir de cualquier filosofía que tenga en cuenta al ser humano como tal y cumpla su misión de realizar al ser humano como persona.

Enrique: Lo digo porque se puede sacar esa conclusión cuando titulas “Oración” y “Cielo” a dos de tus trabajos...


Oración
CD
Karonte, 2005

Guillermo: En muchas religiones existen esos conceptos, y “Cielo” lo definía en el disco como “lo absoluto”, como aquello que contiene toda la realidad. En ese caso es un asunto más filosófico más que religioso.

Carlos: “Oración” es una línea de continuidad que comienza con “Los sueños y el tiempo”, basado en la obra de María Zambrano, para mí un disco imprescindible y fundamental, por lo que intenta decir. ¿Cómo se traslada esa forma de entender esa filosofía a la música?

Guillermo: Yo no pretendo conectar directamente mi música con su filosofía, sino que pienso que la música que yo hago, como cualquier persona que hace música en libertad, desde la propia creatividad y desde la propia espiritualidad, tiene unas características; cuando esa música se toca se da una relación entre las personas que tiene mucho que ver con la filosofía pitagórica, con la democracia real participativa. En un cuarteto de Jazz el solista puede ser uno, pero si el contrabajista no aporta su grano y es respetado como tal y no se le permite desarrollarse plenamente con su función, el conjunto, la unidad de todo, que es lo que nos interesa, no funciona, y eso lo traslado a la espiritualidad, a la religión o a lo que quieras.

Enrique: Siguiendo por el camino de la espiritualidad, tu música ¿qué sentido tiene en el contexto de tu vida?

Guillermo: Estoy demasiado cercano a ella como para poder contestarte a eso. Es una necesidad, es mi forma de expresión, nunca he hecho otra cosa, ni sé ni cómo sería hacer otra cosa, pero sé lo que pretendo con respecto a mi papel en la sociedad, o al papel de un músico en la sociedad, cómo quiero que se respete, cómo quiero que se hagan las cosas, va por ahí.

Carlos: A los 15 años ya estabas interpretando música, jazz. Te inclinas muy pronto por esa opción...

Guillermo: Sí, es que mi padre es músico, siempre ha tocado jazz – y otras cosas – lo he vivido siempre en mi casa; me pongo por mi cuenta a escuchar Jazz desde los 10 años.

Carlos: ¿Cómo entras en contacto con la música española y el flamenco?


©Franjo Bernal

Guillermo: Cuando llegué a Madrid con 19 años no tenía dinero. A través de la que entonces era mi mujer me enteré que había una audición para Manuela Vargas, y fui diciendo que sabía tocar flamenco, y en un principio les engañé. Luego resultó que lo que tenía que hacer era algo muy definido, muy concreto, que se podía llevar adelante sin saber flamenco puro. La segunda parte del espectáculo era flamenco puro y yo no tocaba, así que estuve ocho meses viendo bailar, tocar y cantar a los mejores, porque en esa compañía estaban Antonio Canales (con 24 años ) , el Moro, los Sordera (Vicente, Enrique y Jose, los tres), Juan Maya “Marote”, Paco de Antequera... un montón de gente muy importante.

Sergio: ¿Podríamos decir, hablando de la espiritualidad y las reminiscencias, que parte de los sentimientos que evocas en este disco vienen de atrás, de tu peregrinación con tu madre por Sudamérica y las vivencias de tu juventud?

Guillermo: Desde luego que eso te hace ser muy consciente de los problemas que hay fuera del primer mundo. A veces nos perdemos en conflictos no muy importantes comparados con el drama y ecológico que existe en la Tierra como unidad, es un problema muy gordo que se mueran tantos millones de personas cada año...

Sergio: Además, tu vas a dar con tus huesos en Chile poco antes del golpe.

Guillermo: Un año antes. Fui porque estaba Allende, evidentemente. Estuvimos un año allí; el golpe de estado tuvo lugar en Septiembre del ’73, estuvimos dos meses refugiados en una embajada y luego ya fuimos a Suecia, exiliados.

Sergio: De modo que fuisteis testigos directos de la persecución.

Guillermo: Sí, fuimos testigos de cómo el imperio ejerce su poder sin piedad ninguna cuando alguien se desvía.

Sergio: ¿Qué aporta este tercer disco a la trayectoria emprendida con los dos primeros?

Guillermo: Socialmente quiero darle importancia a la parte de los textos que se han incluído para que no se pierdan frente a la parte musical. Hoy en día, con la cuestión del pirateo, y la idea del público de consumir y tirar, pienso que con este tipo de trabajos se contrarresta un poco esa tendencia, ofreciendo más información, más contenidos como obra de arte, como textos, como objeto, para que no sea lo mismo comprar un disco de dos euros en el Metro que comprar el original. Musicalmente, yo voy caminando, tiene mucho que ver con las personas con que toco, no concibo un producto o una idea muy cerrada, sino que tiene mucho que ver con quien estoy relacionándome musicalmente en ese momento, y en éste en especial llegó el momento de trabajar con Dave Liebman, algo que llevaba esperando desde que tenía 22 años.

Enrique: Resulta curioso la de veces que coincidimos con Liebman en grabaciones recientes. Hace poco – lo sabe Sergio – un guitarrista norteamericano de nuevo cuño se ha dado a conocer grabando en Soul Note con Dave Liebman precisamente.

Sergio: Exactamente, se llama Scott DuBois y ha grabado a quinteto, también a mí me ha sorprendido la cantidad de grabaciones que hace Liebman con tantos músicos de tan diversa procedencia...

Enrique: Y lo que es más, tanto en un disco como en otro aparece la ocarina...

Sergio: Cierto, además en otro disco reciente, el “Saxophone Summit” con Liebman, Lovano y Brecker también aparecen instrumentos étnicos de viento como el kaval o la flauta india. Cuéntanos la experiencia, después de llevar relacionándote un cierto tiempo con él por correo electrónico.


Los sueños y el tiempo
LIBRO-DISCO
EL EUROPEO, 1999. Distr. Karonte

Guillermo: Yo le conocí en un seminario en El Escorial que organizaba el Taller de Músicos. Vinieron el grupo Quest al completo, con Richie Beirach, Ron McClure y Billy Hart. Más adelante tuvo lugar el primer encuentro de la Asociación Internacional de Escuelas de Jazz, que se hizo en La Haya y yo fui con Joaquín Chacón, Alejandro Pérez y Pedro Ojesto, en representación del Taller de aquí, y allí volví a verle, tocamos en clases... y siempre nos hemos mantenido en contacto desde entonces un par de veces o tres al año.

Sergio: ¿Cuándo te diste cuenta de que el momento de llamar a Dave había llegado?

Guillermo: Cuando tuve una música que supe que él podía interpretar a gusto.

Sergio: ¿No hubo intencionalidad al componer pensando en él?

Guillermo: Seguramente sí, pero de forma inconsciente. Conozco interiormente la forma de tocar de mis compañeros – él incluído – y así salen las cosas, aunque sí hay cosas pensadas para él.

Sergio: Yo tengo en mente ese tema llamado “Leonardo”...

Enrique: Me parece estupendo, yo había pensado precisamente en ése...

Guillermo: Es un homenaje a su época con Miles.

Enrique: Efectivamente, es un tema que suena al Miles de aquella época...

Guillermo: ...al “Bitches Brew”...

Enrique: Eso es, a aquella época de Chick Corea también, de los primeros Weather Report, Zawinul... a todo aquello suena ese tema.

Sergio: He visto calificar este disco como “fusión flamenca”, algo con lo que no estoy de acuerdo en absoluto. Creo que en este trabajo el sabor flamenco es bastante residual, me parece que se limita a una ligera pincelada en pocos temas. ¿Crees que lo grabado en este disco tiene mucho que ver con el flamenco, salvo tu propia trayectoria profesional?

Guillermo: La verdad es que en el conjunto del disco, te puedo enumerar cada tema y decirte qué tiene, y los que tienen flamenco son dos. Claro, para Dave Liebman, por ejemplo, este disco tiene mucho flamenco (risas), pero para nosotros, que estamos acostumbrados a escuchar fusiones y fusiones con más dosis de flamenco, incluso de mis propios discos; eso es evidente en el primero de ellos, el segundo para mí no tenía casi nada, pero fui nombrado por una asociación de críticos como candidato a unos premios como mejor disco de un percusionista flamenco o algo por el estilo... claro, no lo gané, evidentemente, gracias a Dios (risas) – no iba a saber qué decir – pero bueno, no le doy mucha importancia a estas dosis.

Enrique: ¿Crees que tu carrera al lado de Chano Domínguez puede enclaustrarte en el estilo flamenco cuando a lo mejor no es exactamente eso lo que incorporas a tu propia música?

Guillermo: Yo he tocado flamenco antes de estar con Chano, lo que ocurre es que para el público y para los medios de comunicación – y es la verdad, además – junto con Javier, desarrollamos un tipo de lenguaje dentro de la fusión; no estoy diciendo que inventáramos el Jazz flamenco que, por supuesto, ya estaba, Jorge llevaba ya años tocando esas cosas, como Nono García, Tito Alcedo, Antonio Mesa... no es que uno plantee esas cosas, es que había un grupo de músicos que estábamos tocando simultáneamente con grupos buenos de Jazz y con grupos buenos de flamenco, y llegó un momento en que sentimos la necesidad de crear un lenguaje uniendo esos mundos.

Sergio: A nivel mediático, “la sombra de Chano es alargada”, es decir, ¿no crees que la gente tenderá a encasillarte?


©Franjo Bernal


Guillermo: No sé, es con quien he trabajado doce años, en todo caso lo considero algo bueno. Hombre, por otro lado la gente tiende a encasillar mucho, incluso a nivel laboral. Yo estuve tres años con Serrat; cuando dejé de trabajar con Serrat, hasta dos años después había gente que me decía: “Uy, pues no te he llamado porque pensaba que estabas de gira con Serrat”, pues con esto pasa lo mismo.

Enrique: Hablando de Julian Arguelles, músico que ha grabado para ECM y me sorprende su presencia en este trabajo tocando contigo, un estupendo músico ¿cómo lo conociste y pasó a formar parte del proyecto?

Guillermo: Pues es de los músicos con quien llevo tocando más años. Me gusta mucho su discurso, su sonido, la manera que tiene de mezclar lo lírico con lo agresivo, tiene un punto muy bueno con el que me identifico mucho, además le conozco desde hace muchos años con el trío de Ronan Guilfoyle, que fue en el año ’91 más o menos. En cuanto a su idoneidad para este trabajo, el problema de esta fusión es que no todo el mundo es válido; hay gente que toca muy bien, pero con un lenguaje demasiado hard bop, por ejemplo, que pueden hacerlo muy bien pero no es lo ideal. Julian tiene una forma de acercarse a la música del tipo que sea, folclore, free... que me encanta, es muy parecido a mí en ese sentido.

Sergio: Comentas en el libreto del disco que esta grabación lleva la impronta del 11-M. Coméntanos un poco las circunstancias, cómo lo vivísteis.

Guillermo: Te voy a contar desde el día del atentado. El disco se grabó el 14. El día 11 estábamos en Terrasa y teníamos tres conciertos por delante, el Festival de Terrasa, el Festival de Sevilla, en el Teatro Central “el Jazz viene del Sur”, que hemos ido este año, y en el San Juan Evangelista. El día 11 por la mañana me levanté y pensé “qué curioso, hoy es el día simétricamente opuesto en el año al 11 de Septiembre”. Al cabo de cinco minutos recibí una llamada de un alumno desde Madrid y me contó lo del atentado. A partir de ahí, subí a la habitación, puse la televisión y comencé a llamar a gente, a ver si estaban todos bien. Suspendimos los tres conciertos, y lo único que quedó fue la grabación, que la hicimos el 14, día de elecciones. Aquel día había una atmósfera muy densa en Madrid.

Sergio: ¿Eran conscientes tus compañeros de grabación de las circunstancias?

Guillermo: Sí, sobre todo Dave por el 11 de Septiembre, porque el vive en Nueva York. Todos lo tenían muy presente, por la propia temática del disco, que globalmente tiene que ver, aunque no lo parezca.

Enrique: Una vez satisfecho el sueño de grabar con Dave Liebman ¿Qué sueños ocultos te quedan por cumplir con otros músicos?

Guillermo: Hay un par que me llaman mucho la atención; igual no son los que más escucho en disco, pero sí a nivel de tocar: Bill Frissell y Naná Vasconcelos. A Naná Vasconcelos le conocí en Bahía, además; fuimos a tocar en el Perpan con Rubém Dantas, un grupo que éramos seis cajones, creo (risas) – sí, era un escándalo, aquello – con Tomasito, Juan Diego... y estando con estos dos últimos en el camerino apareció él con su berimbau, y estuvo hora y media tocándolo sin parar, y aquello sonaba diferente cada minuto.

Sergio: Entre tus múltiples colaboraciones figura recientemente la grabación del último disco de Chema Sáiz, con quien has hecho algunos conciertos de presentación de ese trabajo en directo ¿cómo es la experiencia de trabajar con Chema?

Guillermo: Pues Chema me parece uno de los músicos más grandes de este país, como intérprete y como compositor. Yo estoy encantado de que me llame y tocar su música, que puede parecer compleja o densa, pero es muy “cantabile” también, las melodías tienen mucho poder, y eso ayuda mucho a comprender la música, es el motivo que te lleva a tocar y a escuchar bien. Y en directo es de una intensidad importante.

Enrique: ¿Cómo te decidiste por la batería?


Cielo
CD
52PM, 2002. Distr. Karonte

Guillermo: Como decía antes, mi padre es músico. Una vez estaba tocando en un trabajo en un hotel, se puso enfermo el batería; yo tenía entonces doce años, veía como tocaban cada noche, y subí y toqué. El repertorio eran valses, pasodobles... pero sonaba, y entonces ya no quise bajarme más (risas). A mí me gustaban los coches... yo iba a ser diseñador de coches... pero me torcí... (risas)

Carlos: En tus comienzos, ¿cuáles fueron los primeros baterías en los que te fijaste?

Guillermo: Recuerdo que me impactó mucho Steve Gadd, y poco después Elvin, Philly Joe Jones y Tony Williams, sobre todo, fueron los tres con los que seguí.

Enrique: ¿Y los baterías modernos, como Jack DeJohnette?

Guillermo: Sí, DeJohnette es el más moderno. Los músicos más modernos de hoy en día tienen 60 años o así...

Enrique: Bueno, hablando de gente más joven, ¿Bill Stewart?

Guillermo: También, y Joey Baron, Brian Blade, Carl Allen – algo más tradicional, pero toca con un un gustazo...

Enrique: ¿Billy Cobham?

Guillermo: Eso lo he escuchado menos, me da mucha pereza. Se basan mucho más en la técnica física, la velocidad y eso me ha atraído menos, pero reconozco que tocan increíblemente.

Enrique: ¿Y baterías autodidactas, como John Christensen?

Guillermo: Yo me muero con él. Me encanta. Él es todo lo contrario a lo anterior, es puro talento y todas sus decisiones se basan en su sensibilidad; crea unos colores siempre sorprendentes, pero a la vez te hacen entender que es lo más perfecto que podía haber con respecto a lo que está sonando.

Carlos: ¿Y mujeres como Marilyn Mazur?

Guillermo: Me encanta, además la conozco personalmente.

Enrique: Ya que hablamos de mujeres, ¿Terri Lyne Carrington?

Guillermo: Increíble. Cindy Blackman también toca muy bien.

Enrique: De cara al futuro y a la hipotética desaparición del formato CD ¿cómo creéis los músicos que daréis a conocer vuestro trabajo, al margen de los conciertos?

Guillermo: Supongo que los que ganan dinero con esto no querrán dejar de hacerlo, y estas acumulaciones de capital no tienen en cuenta que a tí te guste tener música en tu casa, a ellos les es indiferente, simplemente te van a crear una necesidad tarde o temprano, y tú vas a ir a comprar, y punto, es así. En el caso de los que consumimos cultura, si no fueran tontos éstos que ganan dinero, se darían cuenta de que también gastamos dinero en cultura, y además constantemente (no la tiramos). No sé cuál es la fórmula, pero supongo que pasa por que las cosas vayan a su cauce, digamos que la música con fines comerciales – no juzgo si es buena o mala -, aquella cuyo motivo de existir primordial es ganar dinero, irá por un cauce, y las creaciones artísticas – la cultura – irá por otro que tendrá que conseguir un formato válido para que las obras puedan llegar al público y pienso que tendrá que pasar por ideas como reflejar, por ejemplo, actuaciones en directo a través de una técnica que permita grabar la imagen y el sonido y tú lo puedas vender nada más salir del concierto. Eso sería algo que no existe hoy y que contrarresta lo que está ocurriendo.

Enrique: Si no hay solución de continuidad y salida para los artistas, ¿corremos el riesgo de matar el arte?

Guillermo: Yo pienso que el ser humano no va a dejar de hacer arte, tengo esperanza en eso, aunque todo indica lo contrario. Vamos a poner el ejemplo de la comida: se vende mucha comida basura, se consume mucha comida basura, los alimentos dejan de alimentar como antes porque están tratados de una forma en que han perdido su valor nutritivo, se sustituyen por pastillitas – en Estados Unidos es muy común -, pero a la gente le sigue gustando comerse una gamba ¿no?

Sergio: De cualquier modo yo tengo la esperanza de que el soporte físico no desaparezca al menos en los ámbitos en los que se mueven el Jazz y otras músicas creativas, porque no creo que ninguno de nosotros vaya a renunciar a escuchar una copia idéntica de un master para sustituírla por una descarga digital que, para que ocupe lo mínimo, se ha comprimido sacrificando calidad.

Guillermo: Igual pasa con los libros. Tú no lees en una pantalla un libro, te gusta tu tener tu librito en la cama ¿verdad?

Carlos: En todo caso “el sujeto amorfo”, en palabras de Eugenio Trías, seguirá existiendo, y el “sujeto auténtico”, es decir, los creadores y quienes, como nosotros, disfrutamos de esas creaciones, seguiremos existiendo, seguiremos buscándonos la vida para poder escucharlo y disfrutar de ello.

© Sergio Cabanillas, Tomajazz 2005

Enlace http://www.tomajazz.com/perfiles/mcgill_guillermo.htm
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JAZZ Y FLAMENCO, TAN CERCA....


Guillermo McGill Quartet tan cerca (Contrabaix distr. por Karonte KAR 7805, 2008)

Tres años después de Oración, el batería y percusionista uruguayo aborda un nuevo proyecto, arropado esta vez por sus colaboradores más cercanos. Tan Cerca consigue un delicado equilibrio entre el jazz más urbano y el flamenco con aroma a sal en su búsqueda incansable de la fusión natural de ambos estilos, sin olvidar las peripecias vitales del protagonista que se reflejan en su música. Guillermo McGill, aun más cerca.

Guillermo McGill charló con Sergio Cabanillas, Enrique Farelo y Carlos Lara el pasado 10 de abril de 2008, 17:00h., en directo en el programa Universos Paralelos de radio Onda Verde, Madrid 107. 9 FM.

SERGIO CABANILLAS: En relación al nuevo trabajo, la primera diferencia que se observa es en la formación. Has cambiado tu banda internacional por un grupo nacional de colaboradores a quienes conoces desde hace muchos años. Recuerdo a varios de ellos tocando en tu grupo en la edición de 2004 del Festival de Boadilla; de esa formación conservas a ambos guitarristas: Josete Ordóñez e Israel Sandoval. Se ha incorporado al proyecto Martí Serra, saxofonista...

GUILLERMO McGILL: ... badalonés, que si no lo digo me mata...

SERGIO CABANILLAS: ... y Josep Pérez Cucurella en el bajo eléctrico, lo que supone otra diferencia respecto a trabajos anteriores. El concepto de la grabación parece diferente en cuanto a la forma y también los contenidos, cuéntanos cómo has enfocado este nuevo disco.

GUILLERMO McGILL: En esa etapa que has citado del Festival de Boadilla, hicimos varios conciertos con Israel [Sandoval] y Josete [Ordóñez], y después empecé a trabajar bastante tiempo –hasta justo antes de grabar el disco– con el cuarteto en sí: Martí [Serra], Josep [Pérez Cucurella] e Israel. Cuando empezamos a trabajar sobre el disco, iba a nombre del “Guillermo McGill Cuarteto” porque era la base del proyecto, pero en el estudio se empezaron a grabar temas y temas con Josete, con lo cual se vio que era inevitable que esto acabara siendo un quinteto. De hecho, la base sonora viene de la mezcla entre los timbres de la guitarra flamenca y la guitarra eléctrica, y, por otra parte, la mezcla de Israel Sandoval y Josete Ordóñez como personas, por la información que tienen, la afición, el carácter tocando. Josete es un guitarrista flamenco que lee acordes, que está familiarizado con todo tipo de música.


© 2008, Sergio Cabanillas

SERGIO CABANILLAS: Luego es un guitarrista flamenco con una formación adicional.

GUILLERMO McGILL: Sí, encontrar alguien tan versátil en el flamenco no es fácil. Lo será dentro de poco. Los músicos de veintitantos años ya son gente que escucha mucho de todo...

SERGIO CABANILLAS: ... como José Manuel León, por ejemplo...

GUILLERMO McGILL: ... El Bola [Agustín Carbonell], José Antonio Rodríguez... la punta de lanza –armónicamente hablando– es Cañizares...

SERGIO CABANILLAS: ... sin olvidar a Gerardo Núñez.

GUILLERMO McGILL: Por supuesto, Gerardo lleva tocando con Perico [Sambeat] un montón de tiempo.

SERGIO CABANILLAS: De modo que el concepto de partida de este trabajo ha sido muy diferente del de Oración.

GUILLERMO McGILL: Sí. Aparte del cambio de sonoridad, contar con el grupo que tenía [en Oración] requería mucha concentración, mucho esfuerzo, para poder hilar tres o cuatro conciertos seguidos, y eso me desgastaba mucho, la verdad. Lo que quiero no es dedicarme a buscar conciertos, sino hacer música, y aparte del cuarteto –con el que trabajo muy bien, en lo musical me satisface plenamente– está el fichaje mutuo de Contrabaix, que son los productores del disco y también son managers, otro miembro más del grupo. Es una fórmula en la que tengo mucha esperanza.

CARLOS LARA: El disco está formado por nueve temas, siete de los cuales son composiciones tuyas. Una de las que no lo son es “A Remark You Made”, de Joe Zawinul en su época con Weather Report, que abre el disco. ¿Cómo elegiste este tema?

GUILLERMO McGILL: Es un tema que formaba parte de nuestro repertorio desde el principio. Yo hice una semana en el [Café] Central, justo después de grabar Los sueños y el tiempo con Chano [Domínguez], Javier Colina, Julian Argüelles y Jordi Bonell, y con ese grupo ya tocábamos éste tema, hace nueve años. Con aquella formación me sonaba demasiado parecido, no lo más adecuado para grabar aportando algo al punto de vista de [Joe] Zawinul con Weather Report, con esa fuerza, con Wayne Shorter aportando esa melodía... para grabarlo otra vez tienes que tener buenas razones.


© 2008, Sergio Cabanillas

SERGIO CABANILLAS: Y en este caso, las razones son rítmicas, en tanguillo...

GUILLERMO McGILL: Exactamente, encontré esa fórmula a partir de un matiz que había en un tema que grabamos con Marc Miralta en New York Flamenco Reunion, el “Bésame mucho”, que tenía esa cadencia de tanguillo lento que me gustaba mucho. La mezcla está con la mandola que ha grabado Josete [Ordóñez].

ENRIQUE FARELO: El disco casualmente –o no tanto– se llama Tan cerca. ¿Quieres acercarte con este nuevo sonido a un público más mayoritario?

GUILLERMO McGILL: Me han hecho muchas veces esta pregunta, y poco a poco me voy acercando a la respuesta. Tiene que ver con la cercanía personal a la gente con la que trabajo y con la que convivo estos últimos años, y a una mejora en la calidad de mi comunicación con todos ellos: con los músicos, con mi gente, con mi familia, con mis alumnos.

SERGIO CABANILLAS: También se presta a un juego de palabras con la cercanía de flamenco y jazz.

GUILLERMO McGILL: Sí, también eso se va acercando y depurando. El objetivo ideal es expresar una sola cosa, y para eso hay que valerse de las mejores armas de cada mundo, y cuanto menos chirríen, mejor. Ese es un camino que no está totalmente logrado porque ni los músicos de jazz han comprendido al cien por cien el flamenco ni los músicos de flamenco han comprendido al cien por cien el jazz.

ENRIQUE FARELO: ¿Tiene más peso la melodía en este trabajo que en los anteriores?

GUILLERMO McGILL: Sí. Por eso hay más canciones. En esta fase tengo el gusto de acercarme más a lo que es una canción.

ENRIQUE FARELO: En este disco he encontrado algo de “flamenco-bolero”, por así decirlo, sobre todo el último corte, en cuanto a la letra y el sentimiento...

GUILLERMO McGILL: ¿Conoces ese tema? Lo cantaba Shirley Horn: “Here’s To Life”. Los standards americanos muchas veces tienen mucho que ver con los standards caribeños, incluso la temática. Es el otro homenaje que hay en el disco, un brindis por la vida. Canta el optimismo, el sentimiento positivo que ella tenía, es lo que a mí me emocionó, porque estaba muy enferma, justo antes de morir, y seguía actuando al piano, sentada en su silla de ruedas, con mucho dolor en su cuerpo pero cantando esta canción que es preciosa.


© 2008, Sergio Cabanillas

CARLOS LARA: Llama también la atención la utilización del zapateado en “Tu marina soledad” y la búsqueda de un camino verdadero en tu música.

GUILLERMO McGILL: Bueno, se trata de profundizar en los caminos posibles que se pueden iniciar simplemente con una idea. Aquí se llevan a cabo una serie de cosas que profundizan en ello con la integración, no sólo la utilización de un elemento del flamenco, sino la integración con todos los demás. Siempre digo que la música, para comunicar, tiene que responder a una unidad, hay que cuidarlo y que los elementos de un grupo se comuniquen muy bien entre ellos para que eso ocurra.

SERGIO CABANILLAS: ¿Qué aporta Ana Salazar al proyecto?

GUILLERMO McGILL: Pues mira [señalando a su hijo Miguel, risas generales].

SERGIO CABANILLAS: Efectivamente, aporta uno de los títulos de los temas...

GUILLERMO McGILL: Ana es una artista que viene del flamenco, pero que en su vida ha ido escuchando –y muy seriamente– otros tipos de artistas de otros lenguajes, de jazz, muchos de música brasileña, instrumentistas de otros ámbitos distintos al vocal, incluido todo lo que hay en casa: música búlgara, música hindú... de todo tipo. Eso crea, como en el caso de Josete un bagaje como aficionado muy amplio, algo fundamental para mí. Cuando doy clases y vienen alumnos de jazz preguntándome sobre ritmos de flamenco u otros aspectos del flamenco, lo primero que les recomiendo es que se compren algunos discos y sean primero aficionados para saber qué quieren de eso, para concretar ese deseo de aprender algo nuevo y que no sea simplemente una anécdota. Ese bagaje se nota en Ana. Cuando canta “Por la vida”, aun teniendo elementos de flamenco, nunca suena sobreexpresado, y consigue que la letra salga más, que quede más clara utilizando sus recursos, sin caer en el mal gusto de exagerar el lado flamenco.

ENRIQUE FARELO: ¿Podríamos decir que en Tan cerca son dos elementos muy importantes un personaje del que no hemos hablado, Israel Sandoval, que representaría la parte más jazzística y Ana Salazar la parte más flamenca y que eso proporciona una fusión perfecta en el disco?

GUILLERMO McGILL: Yo creo que sí. Además son muy amigos en lo personal, nos llevamos muy bien. Israel también toca en el grupo de Ana y en Claros del alma, su disco, y hay una labor de años, de acercamiento en el lenguaje, de comprensión, de intentar cada uno buscar su sitio.

CARLOS LARA: Una pregunta general: tocar batería y percusión ¿te proporciona más elementos para trabajar el ritmo?

GUILLERMO McGILL: Me da muchos más colores. Aunque en el disco no me gusta exagerar o sobreproducir, en ciertos momentos hay bodhrans, hay darbukas, shakers, palmas... y curiosamente el único solo que hay es de cajón. Ciertamente me proporciona más margen, y esos timbres son muy útiles como referencias de lenguaje, puedes dirigir hacia dónde quieres ir con cada tema. Esto se combina muy bien con Josep [Pérez Cucurella], el bajista. Él está en medio, tanto por el instrumento que toca como por sus conocimientos. Sabe muchísimo de jazz, de flamenco, de funk... es muy fácil tocar con él, y a día de hoy me resulta imprescindible.


© 2008, Sergio Cabanillas

SERGIO CABANILLAS: Ése es otro de los cambios evidentes en la instrumentación, la entrada del bajo eléctrico.

GUILLERMO McGILL: Da otra pegada al groove, y por ahí lo acerca mucho más al rock y al funk.

SERGIO CABANILLAS: Otro aspecto de tu trabajo –y una constante en tus discos– es su orientación al combo, no al lucimiento personal.

GUILLERMO McGILL: Exacto. Para mí las cosas son válidas cuando yo oigo un mensaje claro de parte todo el grupo, y como batería lo que hago es escuchar el conjunto desde arriba. Me parece de mal gusto ostentar de lo que uno sabe, sea lo que sea.

ENRIQUE FARELO: ¿Cómo se ha trabajado el disco en el estudio?

GUILLERMO McGILL: Se ha grabado en directo. Ensayamos una mañana y grabamos esa tarde y el día siguiente. Hubo una buena labor de mezcla, y en cuanto a recordings, están el zapateado, la voz de Ana en los dos temas cantados y la mandola, aparte de algunos elementos adicionales de percusión. La risa de éste [señalando a su hijo Miguel] también fue recording, hubo que hacerle cosquillas, porque no quería.

SERGIO CABANILLAS: Uno de mis temas favoritos del disco es “Tensky”, del bajista y compositor irlandés Ronan Guilfoyle. Cuéntanos cómo es tu relación con él.

GUILLERMO McGILL: Ronan fue una persona clave en mi carrera. En torno al año 1989 nos invitaron a dar clases en un seminario en el conservatorio de La Haya donde iban profesores de muchas escuelas de jazz de todo el mundo. Allí coincidimos mucha gente ypara mí fue clave conocer, por una parte, a Dave Liebman, y por otra, a Ronan. A partir de ese momento estuve muchos años tocando con él, tanto aquí como en Irlanda. Es una persona que sabe muchísimo de ritmo –de hecho toca música de la India con músicos hindúes–, es muy buen compositor de música contemporánea de cámara ymuy buen profesor. Tiene un libro que es un clásico del estudio del ritmo en la improvisación. La primera vez que tocamos juntos, en un quinteto con música original suya, estaba Julian [Argüelles], Herb Besson –primer trombón de la Toshiko Akiyosi Jazz Orchestra– y Kenny Wheeler. Él también ha tocado con John Abercrombie, con Paolo Fresu...

SERGIO CABANILLAS: ¿Y por qué este tema concreto de su repertorio?

GUILLERMO McGILL: Es un tema que yo tocaba con él hace años, en esa época, y recuerdo que me lo pasaba muy bien tocándolo. Es un tema en diez pero es muy natural, no se nota que es en diez.


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CARLOS LARA: La selección de temas para un disco ¿se hace difícil? ¿Sobran temas en tu repertorio para próximos trabajos?

GUILLERMO McGILL: Sí, pasa mucho. En mi caso, cada disco que grabo pretendo que refleje un momento vital para que sea honesto. Para eso, siempre vas componiendo casi a diario. Cuando tienes en mente el proyecto del disco, haces más, y de entre los que haces exclusivamente para eso y los que llevas un tiempo intentando cuadrar sacas el repertorio. También eliminas cosas. En general, los buenos salen de un tirón, su estructura general y los motivos principales, y requieren poca variación o ninguna, son los más redondos.

CARLOS LARA: ¿Estás satisfecho con este disco?

GUILLERMO McGILL: Sí, mucho. Además tengo mucha ilusión con el material, con la gente con la que estoy trabajando en este momento, y con el camino iniciado con Contrabaix.

ENRIQUE FARELO: A la hora de componer ¿utilizas algún ritual?

GUILLERMO McGILL: No tengo ninguno. Por ejemplo, “La sonrisa de Miguel” está hecho en la T4 [Terminal 4 del Aeropuerto de Madrid Barajas], esperando entre dos aviones, y otros están hechos en casa, muy concentrado y con mucho trabajo.

ENRIQUE FARELO: En cuanto al libreto del disco ¿quién ha hecho las fotografías?

GUILLERMO McGILL: Me alegro de que me hagas esa pregunta [risas]. Aquí hubo un conflicto con los productores del disco y el diseñador. Esta foto me la hizo Ana y yo la retoqué un poquito. Era una foto en color hecha en una playa de Cádiz con un gesto que se corresponde mucho, a mi parecer, con el contenido del disco. La otra posibilidad era una foto muy buena con un plato y un gesto serio, algo más visto.

SERGIO CABANILLAS: Sólo nos queda hablar de los planes de futuro.

GUILLERMO McGILL: Tenemos un concierto el 31 de mayo, en el Auditori, en Barcelona, y el disco de Ana, Claros del alma, lo presentamos en Clamores el 22 de este mes [abril de 2008]. En este trabajo las guitarras flamencas están grabadas algunas por Josete [Ordóñez] y otras por José Luis Montón, Juan Carlos Aracil a la flauta, Israel Sandoval, Víctor Merlo toca el bajo en la mayoría de los temas –Josep [Pérez Cucurella]– toca en uno y Javier [Colina] toca en varios, Cuco Pérez toca el acordeón en un par de temas y Jorge Tejerina colabora en un tema con congas.

SERGIO CABANILLAS: ¿Ves una continuidad de tus proyectos con Contrabaix?

GUILLERMO McGILL: Sí, de hecho creo que están haciendo un catálogo de lo mejorcito de este país, como el primer disco de Horacio Fumero que eran todo dúos, es precioso, Lluis Vidal con Carmen Canela tocando standards catalanes, por así decirlo, hay muchas cosas de mucha calidad, la verdad. Ellos son managers, y acompañan a cada trabajo en su recorrido. Espero que no cambien nunca, lo están haciendo todo muy bien, con mucha humildad, y yo creo que les va a ir muy bien.

SERGIO CABANILLAS: ¿Y en cuanto a grabaciones?

GUILLERMO McGILL: Hay un proyecto de hace tiempo, anterior a esta formación, que es hacer un disco en trío con Javier [Colina] y Bernardo Sassetti. Hemos hecho actuaciones con ese trío, y es mágico... no hay ninguna prisa, todo ocurre en su justo momento.

Enlace http://www.tomajazz.com/perfiles/mcgill_guillermo_08.htm

 

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Guillermo McGill

Baterista, percusionista y compositor, nació en Montevideo en 1965. Comienza su carrera profesional a los 15 años tocando con la Big Band del Taller de Músics de Barcelona y otras formaciones de jazz de la ciudad. En 1986 se traslada a Madrid donde comienza a tocar con la Compañía de Baile Flamenco de Manuela Vargas. A partir de entonces ha tocado junto a grandes músicos de jazz y de flamenco como Barry Harris, John Abercrombie, Kenny Wheeler, Tete Montoliu, Wallace Roney, Joe Pass, Juan Maya "Marote", Paco de Antequera, Adela la Chaqueta, Rafael Riqueni, Javier Colina, Chano Dominguez, Esperanza Fernandez, Juan Manuel Cañizares, Carles Benavent, Jorge Pardo, Enrique Morente, Julian Argüelles, Ronan Guilfoyle, Brad Meldhau, Kurt Rosenwinckel, Marc Turner, Ed Simon, Dave Binney, Gonzalo Rubalcaba, Paolo Fresu, Dave Liebman, Perico Sambeat, Marc Johnson, Eliane Elias, Giovanni Hidalgo, Furio di Castri, George Mraz, etc., grandes bailaores como Antonio Canales, Joaquín Grilo, Tomasito, Pepe Torres, La Tolea, etc., y grandes cantantes y compositores como Javier Ruibal, Martirio, Joan Manuel Serrat, Ana Belén, Marta Valdés y Armando Manzanero. Ha sido tres veces galardonado con el primer premio del Concurso Nacional de Jazz para Jóvenes Intérpretes con tres formaciones diferentes y un premio a la mejor composición original. Asimismo obtuvo el primer premio del Concurso Nacional de Composición de Jazz de 1993 otorgado por la S.G.A.E. Ha impartido clases en el Conservatorio de la Haya, el Taller de Músics de Barcelona, el Conservatorio de Pekín, la Escuela de Música Creativa, el Taller de Músicos de Madrid, el Seminario Internacional de Zarautz, la Universidad de Santa Fé de Bogotá, Universidad Carlos III, Conservatorio de Majadahonda, etc.

En diciembre de 1999 publica su primera obra titulada "Los sueños y el tiempo" en formato de libro-cd, con nueve composiciones originales y una selección hecha por él mismo de textos de doce libros de María Zambrano. En este disco colaboran Julian Argüelles, Chano Dominguez, Javier Colina, Rodolfo Mederos, Efraín Toro, Eva Durán, Juan Diego, Raúl Rodriguez, Paloma Alfonsel, Victor Ambroa y Jorge Pozas. También en diciembre de 1999 dirige el espectáculo "El jazz viene del sur" encargado por el Teatro Central de Sevilla, en el que participan David Peña Dorantes, Esperanza Fernández, Juan Carlos Romero, Manuel Soler, Ed Simon, Dave Binney y Javier Colina.Ha compuesto la banda sonora del corto "Circo de pulgas" de Jesús Nieto y , junto con Juan Cortés, la sintonía de cabecera y la música para las coreografías de Rafael Amargo para el programa de RTVE "Risin". En Mayo del 2000 compone la obra "El Júbilo"por encargo del Teatro de la Maestranza de Sevilla, interpretada por Esperanza Fernandez, un quinteto de cuerdas, piano, harmónica y percusión.En el 2001y el 2002 participa en la grabación y gira mundial de la película "Calle 54" dirigida por Fernando Trueba junto con el sexteto de Chano Dominguez, y en trío con Eliane Elias y Marc Johnson. En abril del 2002 realiza una gira y graba su segundo cd titulado "Cielo" en el que participan Julian Argüelles, Bernardo Sassetti y Tjitze Vogel.

Guillermo McGill_tan cerca

Ana Salazar

.En febrero del 2003 actúa dos días en el Lincoln Center de Nueva York con el sexteto de Chano Dominguez y Wynton Marsalis, con los que vuelve a actuar en los festivales de Vitoria, del Grec, en Barcelona y en el Palau de la Música de Valencia. Ese año realiza asimismo la producción del primer disco del joven pianista flamenco Juan Cortés y la producción y arreglos sobre temas de Edith Piaf para la joven cantaora y bailaora Ana Salazar, al cual recientemente le ha sido concedido el premio a la mejor producción no francesa de la SACEM, la sociedad de autores gala. A comienzos del 2004 graba junto a Martirio, Chano Dominguez y George Mraz en el contrabajo el segundo cd dedicado a la copla española, con una Big Band y la Orquesta sinfónica de la R.T.V.E. Participa en la grabación y diseño de la percusión de la banda sonora de la película de Miguel Bardem, Incautos, con música compuesta por Juan Bardem, galardonada con el premio a la mejor banda sonora en el Festival de Cine de Málaga 2004. En septiembre del 2004 se publica el tercer CD, "Oración", en el que cuenta, además de su cuarteto habitual (Julian Argüelles, Bernardo Sassetti y Tjitze Vogel), con la colaboración del gran saxofonista Dave Liebman.


En abril del 2006 actúa en el Teatro Central de Sevilla dirigiendo un proyecto de encuentro en el que participan Javier Colina, Ana Salazar, Michel Portal y Diego Amador. Desde el curso 2005/2006 es profesor titular en el Centro Superior de Música del País Vasco, Musikene. Ha publicado el método de cajón Aprende a tocar el Cajón Flamenco y Practica el Cajón Flamenco, así como el Real Book del Flamenco Jazz, editados por RGB Visual. En Diciembre de 2007 se publica el álbum "Claros del Alma" de Ana Salazar, en el cual participa como productor, arreglista e instrumentista. En febrero de 2008 presenta su cuarto álbum titulado "Tan Cerca", grabado con los músicos de su grupo al completo.

Enlace http://www.klink.org/mcgill.htm 

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Guillermo McGill: “Procuro establecer el mayor número de lazos y de la mejor calidad posible con el público”


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Guillermo McGill

El cuarto disco del baterista Guillermo McGill (Montevideo, 1965) representa un cambio significativo, que él denomina “el otro lado del péndulo”, respecto de su anterior trabajo. Este es un álbum donde se ha rodeado de gente más cercana, “cotidianos” los llama McGill, y fundamentalmente se trata de una celebración de la vida con el flamenco como eje vertebrador, donde “la base tímbrica es la guitarra eléctrica mezclada la guitarra flamenca en todo el disco” según explica. Este hombre amable y culto, busca en su música “establecer el mayor número de lazos y de la mejor calidad posible con el público”.

¿Cómo surge la posibilidad de grabar “Tan Cerca”?
Fue en mi primer contacto con Contrabaix, la discográfica que lo ha sacado, que, por cierto, es como un miembro más del grupo para mi, por el interés que han puesto, por la forma de hacer las cosas tan cercana y tan eficaz y humilde a la vez. Esto por una parte, y por otra, está el grupo de músicos que participa de esta música, que son los con los que he estado trabajando últimamente. Hace bastante tiempo decidí que era necesario hacer una grabación con ellos por el alto nivel de comunicación con ellos que es lo que uno quiere para un disco que va a quedar para siempre.

En este disco parece que se han producido
muchos cambios en el trabajo de Guillermo Mcgill. El primer cambio importante es que la gente del grupo con el que venías trabajando (Argüelles, Sassetti …) ya no está ninguno y apareces con una nueva formación. ¿A qué se ha debido?
Se ha debido no ha una falta de voluntad por querer seguir trabajando con ellos sino más bien a unas circunstancias de logística, digamos, porque son todo gente que vive fuera. Por ejemplo Julian (Argüelles), que es el que siempre ha trabajado conmigo, vivía en Londres, de donde es relativamente fácil venir aquí, pero se mudó a Edimburgo y desde ahí el precio del avión varía muchísimo. Dave Liebman, en Nueva York, tiene una agenda que requiere un mínimo de seis u ocho meses de antelación y Bernardo (Sassetti) pues igual que Julian; de Lisboa aquí es muy caro. El más barato que me salía era Tjitze (Vogel) desde Amsterdam.

El segundo cambio que hay es quizás esta es una música más carnal, más cercana a la tierra que tu primer trabajo, esa estupenda extrañeza que es “El Sueño y el Tiempo” con textos de María Zambrano , al igual que “Oración”, que tenían, vamos a decir así, una carga más “espiritual”.
Este disco lo relaciono más con el segundo, con “Cielo”, que fue el otro lado del péndulo con relación a “Los Sueños y el Tiempo”. Un primer trabajo típico del que quiere poner todo lo que uno sabe, con todas las colaboraciones que a uno le gustaría. En el tercer disco (“Oración”) al principio la idea era grabar con (Dave) Liebman añadiéndolo a mi cuarteto, porque Liebman era una persona con la que quería colaborar desde hacía muchísimo tiempo. Por las circunstancias que ocurrieron durante la grabación, que fueron los atentados del 11-M de 2001, pues, claro, salió un disco más oscuro de lo que yo esperaba y con una carga emotiva muy grande. Eso ha requerido este otro salto de péndulo y por eso lo he querido titular así “Tan cerca” y hacerlo con gente que es realmente cercana. Cotidianos, esta es la palabra.

En tus trabajos anteriores el flamenco no estaba muy presente, en cambio aquí ya está más presente.
Creo que en los otros sí estaba presente el flamenco, lo que pasa es que no había cante. En el primero, “Los sueños y el tiempo”, hay un cante y una guitarra flamenca, y también hay una nana flamenca cantada por Eva Durán; hay alegrías, hay bulerías…

Estaba pensando más en “Oración” y en “Cielo”…
Claro. En “Cielo” y en “Oración”, donde todos son extranjeros hay más flamenco encubierto. Cojo estructuras del flamenco como tanguillos, como seguiriyas, como bulerías, pero no les digo que es flamenco, porque si no se asustan. Aquí está más explícito. Igual el cambio se nota mucho en cuanto al timbre; por la guitarra eléctrica.

El disco empieza con un tema de Joe Zawinul “A remark you made …” evidentemente es un homenaje al recientemente fallecido músico. No sé hasta qué punto decidiste grabarlo a última hora cuando te enteraste de su fallecimiento.
Es un tema que tengo arreglado desde el primer grupo que tuve, desde que grabé “Los sueños y el tiempo”, e hice mi primera semana en el Central, con Chano (Domínguez), Jordi Bonell, Javier (Colina) y Julian (Argüelles), y ahí lo tocábamos ya.

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Guillermo Mcgill

No ha sido entonces una cosa improvisada
La decisión de grabarlo sí ha sido en homenaje a él. Y no es un homenaje de pose sino que su música me ha acompañado desde que tenía diez u once años. Era muy aficionado a Waether Report. Incluso tengo una entrada firmada por él de cuando tenía quince años.

El segundo tema es “La sonrisa de Miguel” y ahí sale, al final del todo, un poco tu niño. Te quedarías contentísimo.
Sí (Risas). Nos costó hacerle reír. Siempre se ríe, pero cuando se puso a grabar…hubo que hacerle cosquillas.

Hay dos temas cantados; “La duna” y ”Por la vida”, con la voz de Ana Salazar. Háblame un poco de los dos temas porque sobre todo “Por la vida”, ques es un fantástico canto sobre la belleza de la vida.
Sí lo es. Es una traducción de “Here’s to life” que lo cantaba Shirley Horn. Es otro homenaje sentido a esa persona. A mí este tema me lo enseño, con lágrimas en los ojos, el bajista que tocaba con ella, porque la veía cantar esta canción tan positiva estando muy enferma, en silla de ruedas. Con mucho dolor en su cuerpo, pero con alegría.

Hay otro tema no firmado por ti, “Tensky” de Ronan Guilfoyle.

Ronan Guilfoyle es un grandísimo bajista irlandés, que toca el bajo acústico, ni el bajo ni el contrabajo. Aparte, tiene uno de los mejores libros para aprender rítmica en jazz. A él le conocí a la vez que a Dave Liebman, en La Haya, hace veinte años, más o menos, y él fue el primero que me llamó para tocar en Irlanda y lo primero que hicimos fue un quinteto con Kenny Wheler y con Julian, que es donde le conocí. Tuvimos un trío durante muchos años y ha sido una persona muy importante en mi carrera.

Por donde empiezas a componer, desde un sentimiento o surge cuando estás leyendo una novela o filosofía y eso te lleva a algo.

Procuro establecer el mayor número de lazos y de la mejor calidad posible con el público en general y con la gente que crea en otras disciplinas, y buscar ahí nexos. Es una necesidad espiritual en un principio. Creo que por ahí puede ir la comunicación en el futuro, que por ahí se pueda condensar el arte para poder transmitir algo válido de aquí al futuro.

En este disco llama la atención la ausencia del piano, ¿por qué, si es que hay alguno?
No hay ninguno, la verdad. No renunció al piano para nada. No renuncio al Bernardo Sassetti para nada, sería una tontería muy grande. Me ha gustado mucho darle toda la versatilidad posible de la que es capaz Israel y de esa mezcla con Josete, que es la guitarra flamenca. Me ha interesado dar todo el sitio posible a ese hecho.

Has mencionado a Israel Sandoval y la importancia que tenía en este disco. ¿Cuándo estabas pensando el disco, a la hora de desarrollarlo, ¿cómo ha sido tu relación con él?, ¿has tenido que trabajar más con él para que entendiera tu proyecto, el fin que tú buscabas con esto, o simplemente has dejado que todo fluya desde el primer momento?.
Siempre hay que dejar que todo fluya. Tengo que hacer más de alquimista que de director. Si tú eliges a alguien es porque confías en lo que te va a dar. Dar órdenes a alguien que sabe mucho más que tú en ciertas cosas no me parece muy buena idea, salvo alguna indicación puntual. Antes me has preguntado por el proceso de composición y hemos derivado a otra respuesta; ¡Ojala supiera alguna llave o alguna teoría sobre eso!, pero no lo sé. Cada vez que hago un tema responde a estímulos diferentes y uso métodos diferentes.

La pregunta sobre los guitarristas venía a cuento porque en tu primer trabajo era más una especie de aprendizaje de las técnicas de grabación, etc., mientras que el segundo es un proceso que deriva de haber estado tocando con ellos previamente, y el fruto de ese tocar juntos es el disco. Aquí cómo ha sido la relación; has tocado con ellos antes o los has llamado para este proyecto en concreto.
Sí había tocado con ellos y había visto la necesidad de grabar con ellos. Lo que no había tocado es este repertorio. Eso sí que fue nuevo, y ahí todo el mundo estaba como con miedo… Pero todo salió bien porque como voy teniendo más experiencia produciendo también otras cosas voy sabiendo cómo manejar lo que hay sin crear tensión.

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Guillermo McGill

Has presentado el disco en el Festival de Jazz de Terrassa. ¿Cómo te has encontrado?
Es ahí siempre me encuentro muy bien siempre. He cogido la costumbre de presentar mis discos cada vez que salen allí. Este es el tercero, el año de “Oración” (2001) no pudo ser por el atentado. Me parece un lugar muy entrañable, muy especial, la afición que hay ahí, muy de verdad; y es un festival que lleva muchos años programando un mes entero primeras figuras en una ciudad de la periferia de Barcelona. El que sepa un poco de organización de festivales lo apreciará. Este disco lo presento el día 12 en el Círculo de Bellas Artes de Madrid.

Tú estás en San Sebastián dando clases en Musikene, tienes dvd´s para aprender a tocar el cajón flamenco etc., ¿Cómo te sientes en esta labor y cómo la valoras?
Siento mucho respecto por la figura del maestro, porque gracias a Dios, tuve un muy buen maestro que me enseño perfectamente qué es la figura del maestro. Me gusta dar clases desde joven. No debí dar clases tan joven, empecé con 17 años, y eso no creo que es bueno porque las clases tienen que estar basadas en la experiencia no en la acumulación de información.

El disco más sorprendente en los últimos años del jazz en España es tu primer trabajo “Los Sueños y el Tiempo” ¿Qué te llevó a una filósofa como María Zambrano, no especialmente fácil?
Precisamente el que no sea fácil. Me parece que no es fácil a la gente que está lejana a la música, para la gente que se encuentra más cerca de la música es posiblemente más fácil de entender porque utiliza, digamos, trucos musicales en su escritura. Como la armonía y el ritmo que es crear tensión y resolver. Ella, en su escritura, va creando una tensión hasta que lleva a una puerta… Es el cómo más que nada…aparte de que habla de Pitágoras, de la relación con la música, de la matemática y la música y cosas así.

No sé si quieres añadir algo más.
Puedo contar una cosa que me da mucha vergüenza, que es que canto en un tema; canto en “Tan cerca” y lo siento por quien le duela. No volverá a ocurrir porque me costó mucho sacar una versión que valiera un poco, pero tampoco se me ocurrió otra persona para hacerlo.

Enlace http://www.distritojazz.es/2011/01/guillermo-mcgill-%E2%80%9Cprocuro-establecer-el-mayor-numero-de-lazos-y-de-la-mejor-calidad-posible-con-el-publico%E2%80%9D/
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